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María viene a preparar el camino para la llegada de su Hijo al mundo. Está en estado de buena esperanza. Estamos celebrando el tiempo de Adviento, es tiempo de “esperanza” en el Niño-Jesús que ha de venir a salvar a la humanidad. Supongo que decir que uno espera o desea no es suficiente. María es esa mujer que cree y espera. Cree en la Promesa que Dios le ha hecho y Espera en esa Palabra. Ella medita en su corazón todo lo que le ha sido prometido.Tú, hoy, puedes hacer lo mismo. Puedes esperar, desear, buscar en puentes, calles, casas, gestos, abrazos, heridas, tormentas y calmas, silencios, miedos, versos y palabras todo lo que te ha sido prometido en lo profundo de tu corazón.

Un poco de historia

Esta Fiesta de María, a lo largo del tiempo, ha tenido varios nombres: Nuestra Señora Virgen de la Esperanza, Expectación del parto de Nuestra Señora y, Virgen de la O. Aludiendo este último nombre a las Antífonas Mayores de Vísperas del Adviento, porque todas ellas empiezan con la exclamación: “OH”, que en el idioma latín se escribe “O”. Son utilizadas en la oración diaria en las tardes (se las llama “Vísperas”) de los últimos días del Adviento, desde el 17 al 23 de diciembre. Las primeras letras de los títulos leídas en sentido inverso (Sapientia, Adonai, Radix, Calvis, Oriens, Rex, Emmanuel), son el acróstico latino “Ero Cras”, que significa “Mañana yo vendré”, o “Mañana seré” (Sabiduría, Señor, Raíz, Llave, Sol, Rey, Emmanuel), que trata de la venida de Cristo. Todas ellas, se interpreta que tienen relación con las profecías del profeta Isaías. Son siete: ¡ Oh Sabiduría, Oh Adonai, Oh Vara de Jesé, Oh Llave de David, Oh Sol naciente, Oh Rey de las naciones, Oh Emmanuel!.

La iconografía muestra la Esperanza representada por una mujer portando un Ancla. Esto se inspira en el Libro de Hebreos, que relata que necesitamos tener esa ancla en la Espera de Jesús que vendrá a través de María para ser nuestra Luz.

El Candil de María ha querido poner la mirada en esta idea de la espera, de la expectación del parto, del asombro; por eso, nuestra imagen de hoy es una mujer con su vientre en estado avanzado de gestación, florecido por la vida que la convoca:  «que florezca la justicia y la paz abunde eternamente» (Salm 71 ).


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