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Celebramos este día con mucha alegría porque nace la mujer que será receptáculo de la vida, donde todo el mundo quedará iluminado por aquél que llevará en sus entrañas. En el día de hoy nace la que será preparada para ser la Madre de Dios. Hoy la sombra se retira ante la llegada de la luz, y la gracia sustituye a la letra de la ley, por la libertad del espíritu.
A propósito de la natividad de María, el card. Schutter escribió una de las páginas más significativas que sirven para introducirnos en el tema: “…este es el significado sublime de la natividad de la Señora. Ella es la aurora anunciadora del día que ya surge detrás de los collados eternos; es el místico brote que despunta de la venerada raíz de Jesé; es el nuevo río que brota del paraíso y se apresta a irrigar el mundo entero; es el simbólico vellocino que fue extendido en el suelo árido de nuestra tierra para recoger el prodigioso rocío…”
Algunos datos históricos:
La primera fuente de la narración del nacimiento de la Virgen es el apócrifo del Protoevangelio de Santiago, que coloca el nacimiento de la Virgen en Jerusalén, en el lugar en que debió existir una basílica en honor a María, junto a la piscina probática, según cuentan diversos testimonios entre los años 400 y 600. Después del año 603, el patriarca Sofronio afirma que ese es el lugar donde nació la Virgen.

¿Cómo surge esta fiesta?
La fiesta de la Natividad surge en oriente, con mucha probabilidad en Jerusalén, hacia el s. V. Allí estaba siempre viva la tradición de la casa natalicia de María. La fiesta surgió muy probablemente como dedicación de una Iglesia a María, junto a la piscina probática; tradición que se relaciona con el actual santuario de Santa Ana.
El tema de la luz recurre constantemente en la fiesta de la Natividad “por su vida gloriosa todo el orbe quedó iluminado”(segundo responsorio de las lecturas del oficio). “De ti nació el sol de justicia” (ant. del Benedictus). Plenitud de los tiempos, luz y alegría.
La hoguera y las luminarias nocturnas
Justamente este concepto de María como primicias de la salvación, es el que ha llevado al pueblo a iluminar con hogueras la noche entre el 7 y 8 de septiembre, como ocurre en Loreto; y también a iluminar el día 8 de septiembre, calles y plazas en honor de la Estrella que anuncia el Sol (costumbre existente en Militello Val di Catania, Italia, que se precia de tener un santuario dedicado precisamente a la Virgen de la Estrella). Festejos similares se dan también en España.
San Andrés de Creta exclama: “hoy, en efecto, ha sido construido el santuario creado del Creador de todas las cosas, y la creación, de un modo nuevo y más digno, queda dispuesta para hospedar en sí al supremo Hacedor”. (Sermon 1:PG 97,810).
El primer documento de la existencia de la fiesta parece ser un himno de Romanos Melodas, himnógrafo griego que vivió entre los años 536-566. En el himno es puesta en verso la narración del nacimiento de la Virgen según el Protoevangelio de Santiago, y después se habla de la alegre solemnidad con que era celebrada la fiesta. En oriente la fiesta adquirió bien pronto gran importancia. El obispo de Creta, en el año 701, le dedicó 4 sermones.
En occidente la fiesta fue introducida hacia el s.VII. El papa siro-siciliano Sergio I, para darle mayor relieve, quiso que se celebrase – lo mismo que se hacía con otras fiestas – con una procesión (letanía), que debía salir de la Iglesia de San Adrián para acabar en Santa María la Mayor.
A partir del s. XI la fiesta fue adquiriendo cada vez más importancia, tanto que llegó a tener una octava. Ésta fue establecida por el papa Inocencio IV en 1243, como consecuencia de un voto formulado por los cardenales en el cónclave de 1241, cuando durante 3 meses, los cardenales electores fueron mantenidos prisioneros por Federico II.
(Nuevo Diccionario de Mariología-G. Meaolo)
Año 2016