1. Rezar esta Oración de la Novena:

Oh María que te apareciste a Bernardita en la cavidad de la roca,

al frío y a las sombras del invierno,

tú le trajiste el calor de tu presencia,

la amistad de una sonrisa,

el resplandor y la belleza de la gracia.

 

Infunde la esperanza y renueva la confianza

en el vacío de nuestras vidas, tantas veces sumidas en la sombra

y en el vacío de nuestro mundo,

en el que el mal hace valer su fuerza.

 

Tú que dijiste a Bernardita: «Yo soy la Inmaculada Concepción»

socórrenos, pues somos pecadores.

Danos humildad para la conversión,

valor para la penitencia

y perseverancia en la oración.

 

A ti que eres » Nuestra Señora del Perpetuo Socorro»

te encomendamos a todos aquellos

que llevamos en nuestro corazón,

especialmente a los enfermos

y a los que han perdido la esperanza

 

Tú, que guiaste a Bernardita para encontrar la fuente,

llévanos hacia Aquél que es la Fuente de la Vida eterna.

Él que nos ha dado el Espíritu Santo

para que nos atrevamos a decir:

2. Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu Reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,

perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal, amén.

3. Rezar una decena del Rosario

4. Repetir las invocaciones:

Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros

Santa Bernardita, ruega por nosotros

Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti.